Fundación Anthena Arcturus®

Valum Chivim 


 

Valum Chivim no es sólo un nombre lleno de una Simbología Ancestral que se remonta incluso mucho más allá de este tiempo y lugar al que las almas encarnadas en este mundo denominan Tierra, 3er planeta de un Sistema Solar que a su vez forma parte de una Galaxia a la que denominan Vía Láctea. Valum Chivim es una muy intensa vibración que toma diferentes formas según los diversos estados de consciencia, según el rango de frecuencia de cada dimensión, una vibración cargada de enseñanzas, de memorias muy profundas, enseñanzas/memorias que cada partícula emanada del Uno deberá descubrir por sí misma e integrar como parte de su eterno danzar en espiral a través del proceso de reactivación de su circuito de memoria cósmica, de su largo viaje de constante nacimiento, vida, muerte y renacimiento, un viaje lleno de oportunidades para perfeccionarse y purificarse, sanarse y liberarse. Un largo viaje que le permite ir adquiriendo una serie de elementos tan nutritivos como instructivos, y así recordar cuán importante es desarrollar la madurez para reconocer, la humildad para aceptar, la empatía para honrar y así finalmente gozar del poder para transformar toda aparente oscuridad en Luz, Amor y Verdad, transformar esas formas más densas en formas definitivamente más elevadas, e ir alineándose, es decir, ir ingresando en un estado de sincronización que los llevará por medio de una nueva entonación, ritmo, frecuencia tan profundo como sutil, bello, radiante y perfecto, avanzando, paso a paso, hacia el tan anhelado Orden Sincrónico, hacia la expansión de su consciencia, viajando y experimentando las infinitas formas de la Creación a través de un sendero simplemente único, el sendero de la iluminación, de regreso hacia ese Balance, Orden, Belleza, Justicia, Armonía y Ética Cósmica perdida, en definitiva, hacia esa memoria perdida, hacia nuestro origen, nuestras verdaderas raíces, nuestro verdadero Hogar. 

 

De hecho en aquel lugar que se conoce actualmente como el Antiguo Egipto, civilización que se denominaba a sí misma como una «civilización en tránsito», pues su pasaje por este mundo no era más que una etapa de preparación para el más allá, se hacía referencia a todo este viaje de nacimiento, vida, muerte y renacimiento a través del Rito de Osiris, donde justamente Osiris, parte de una Raza o Linaje Estelar, conocido como el Dios del Inframundo, era quien recibía del otro lado a las almas que dejaban el plano físico evaluando su nivel vibratorio, colocando de un lado de la balanza su corazón, representación de su consciencia, y justo del otro lado lo que denominaban la pluma de Maat, representación de la Belleza, Orden, Justicia, Armonía y Ética Cósmica, donde si su consciencia pesaba menos que la pluma, pues esa alma se ganaba su libertad y gozaba de la sagrada oportunidad de seguir adelante con el camino evolutivo de su alma, con su danzar en espiral que lo llevaría de regreso al Hogar. Por otro lado, si su consciencia pesaba más que la pluma estaba claro que aún tenía mucho por aprender y debía regresar al inframundo o Duat a seguir experimentando el sufrimiento y el dolor como parte de su camino de evolución. Así también en aquel lugar conocido el día de hoy como Asia, donde como en Egipto existe un legado milenario sumamente revelador y muy profundo, un legado que data incluso de los tiempos de la Tierra Natal, y en un período de tiempo más reciente, los tiempos de Siddhārtha Gautama conocido como Buda, que significa «El Despierto o Iluminado», este ciclo de nacimiento, vida, muerte y renacimiento se le conocía como Rueda del Samsara, palabra que deriva del sánscrito «samsara», cuyo significado es justamente «pasar a través de varios estados»,varios estados por medio de los cuales cada alma se va perfeccionando, purificando y aprendiendo, pues de hecho está sujeta a la Ley del Karma o Ley de Causa y Efecto, donde cada acción tiene su reacción, y por ello cada uno está destinado a vivir una serie de oportunidades que le permitirán adquirir experiencias, sabiduría y hacerse más fuerte física, mental, emocional y espiritualmente. Así también en una zona del planeta conocida actualmente como Centroamérica los Antiguos Mayas, descendientes de la Tierra Natal, denominaban a ese inframundo o duat, Xibalba, cuyo significado en quiché, lengua mayense, es justamente «lugar oculto», un lugar donde las almas enfrentan una serie de pruebas y desafíos a trascender con el objetivo de adquirir experiencia, sabiduría y hacerse más fuerte en muchos niveles, y con la finalidad de una vez trascendido todo ello poder seguir adelante con su viaje de evolución y despertar. Y así para los Maya Galácticos, Raza Estelar que ha visitado en varias oportunidades esta Tierra, Señores del Tiempo y la Sincronicidad, para nosotros los Arcturianos, quienes formamos parte de un Comando Especial Galáctico y estamos al mando de esta misión planetaria de profunda regeneración, transformación y sanación, ese lugar de intensa nutrición/instrucción, de preparación, de entrenamiento, perfeccionamiento y purificación, donde se viaja a través de un camino tan sutil y profundo como difícil de entender para la mayoría, se denomina Valum Chivim, un lugar donde se reúne un Conocimiento Ancestral capaz de reactivar nuestro Circuito de Memoria Cósmica y cuya Fuerza Primordial nos permite romper el Sendero de la Ilusión/Apariencias e impulsarnos hacia el Sendero de la Iluminación por medio de un proceso de renacimiento simplemente único, un proceso a través del cual viajamos entre mundos y dimensiones, siendo flexibles y adaptándonos a cada profundo cambio, moviéndonos constantemente de lugar y avanzando hacia esa Armónica 33, hacia el más alto grado de iluminación, un lugar libre de ego, que nos permite recordar que somos verdaderos artistas/ilusionistas dentro de Maya/Ilusión, somos verdaderos co-creadores de nuestra propia realidad, y como todo esto no es más que un juego, el Juego de la Evolución, un juego que debemos experimentar con gratitud, entusiasmo y responsabilidad, un juego que nos permite experimentar las diferentes formas de la Creación, y fluir a través de las Aguas Universales como verdaderos exploradores de los mundos y sus formas que buscan avanzar a través de la Autopista Galáctica emprendiendo el Vuelo Cósmico, el vuelo que nos lleva una y otra vez de regreso al Hogar hasta que todo este Juego Evolutivo vuelva a comenzar una vez más. 

 

Por ello hoy en honor a toda esta intensa vibración e incluso a nuestra base estelar en Arcturus y en tantos lugares más, Valum Chivim se hace presente en esta Tierra y para toda su humanidad, no sólo a través de mí como Gran Maestro de Sabiduría, como gran ejemplo a seguir en su intenso camino de transfiguración hacia un Nuevo Humano, sino también a través de parte de mi presente, regalo o legado denominado MAA®️, una metodología transpersonal, educativa, científica y de sanación por medio del cual se brindan principios y valores altruistas y humanitarios, se brindan los pasos a seguir hacia la liberación de la forma, los pasos a seguir con respecto a la unión, armonización, integración y fusión de nuestro ser humano/mortal con nuestro Ser Divino/Inmortal, pues a partir del preciso momento en que mi CME cruzó el Primer Gran Portal e ingresó en el reino humano, dando muerte aparente a mi espíritu, que es uno con el sagrado Gran Espíritu, me convertí como muchos de ustedes en un «aspirante», es decir, en aquel que aspira a renacer espiritualmente y emprender el vuelo cósmico que lo llevará de regreso al Hogar, a fusionarse nuevamente con su parte más sutil, su parte Divina, donde sin duda alguna mi Sustancia Divina y tu Sustancia Divina son en definitiva parte de la misma Sustancia Divina. Y así desde aquel preciso momento comencé a transitar con paso firme el duro sendero de la iluminación, por medio del cual he ido desarrollando nuevamente mis dones, talentos y potenciales, he ido superando duras pruebas, perfeccionándome y purificándome a niveles muy profundos, abriendo camino, recordando con una inmensa claridad mental cada uno de los pasos que nos llevarán hacia la concreción de una Nueva Realidad, de nuestro verdadero servicio en este mundo, experimentando por mí misma el MAA®️, creando por medio de él, de sus poderosos principios, y gracias a mi inmensa Fuerza Creativa, Aguda Intuición y Profundo Amor que ha magnetizado a quienes serían parte fundamental de este Gran Proyecto Común, las bases sólidas de la institución que lleva también el Sello de mi Alma, dando forma a diversas áreas que impactan de manera altruista/positiva/constructiva en diversos ámbitos de la sociedad, por medio de proyectos que buscan cumplir con el objetivo principal de nuestra fundación.  



Los invito en Amor a descubrirlos. 



La Luz de la Verdad perdura en nosotros hoy y siempre. 



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